Antonia Carrasco: “Los políticos suprimieron la presunción de inocencia con la ley de violencia de género”

(Fuente original en La Información por Juan Bosco Martín Algarra)

En el Día Internacional contra la Violencia de Género, muchos se preguntan por qué España no consigue bajar el número de mujeres asesinadas por sus parejas cada año.

  • Antonia Carrasco, la presidenta de GenMad, la asociación nacional más activa contra las políticas excluyentes basadas en la Teoría de Género, denuncia la instrumentalización de las denuncias en los conflictos de pareja.

Hoy en día resulta una verdad ‘políticamente blasfema’ afirmar que España es de los países menos violentos contra las mujeres y en el ámbito doméstico. Pero los datos así lo demuestran. Quizá sorprenda aún más comprobar que países tan desarrollados socialmente como Finlandia o Austria encabecen las listas de asesinatos machistas.

Sin embargo, las 39 mujeres que este año han muerto en España a manos de sus parejas pesan como la peor de las losas sobre la conciencia social. ¿Por qué este dato apenas ha disminuido en la última década a pesar de disponer de una Ley Integral contra la Violencia de Género y de los cuantiosos recursos institucionales dedicados a este fin?

Antonia Carrasco, presidenta de GenMad, la asociación nacional más activa contra las políticas excluyentes basadas en la Teoría de Género, explica en esta entrevista por qué está fallando tanto el enfoque como la aplicación de las políticas contra el machismo. “Hay juzgados de violencia de género colapsados por denuncias por violencia de género puramente instrumentales, que solo tienen por objetivo obtener ventajas en procesos de divorcio o de custodia compartida”, asegura. “Están perjudicando no solo a hombres inocentes, sino también a las mujeres realmente maltratadas”, añade.

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Denuncia la falta de una ley que contemple todos los casos de violencia dentro del hogar; esto es, no sólo los de hombres contra mujeres, sino los de mujeres contra hombres, los de padres contra hijos y ancianos, así como los crímenes de parejas homosexuales.

A pesar de las medidas para erradicar la violencia de género en España, las mujeres siguen siendo asesinadas. ¿Qué está pasando?

La violencia contra la mujer es un fenómeno terrible en cualquier parte, también aquí. Pero con este tema hay que ser muy riguroso y objetivo. Aunque desde los medios se nos traslade una visión muy distinta, lo cierto es que España es de los países donde se produce menos violencia contra las mujeres a manos de sus parejas.

¿En qué países de nuestro entorno hay más asesinatos machistas?

En Finlandia y en Austria.

¿Y en qué posición está España?

De acuerdo a los datos del Instituto Reina Sofía, y quitando países pequeños como Malta, Mónaco, Andorra o Liechtenstein, España es de los países menos violentos en el ámbito doméstico en general y de la mujer en particular. Acabamos de conocer los datos de Alemania en 2015, donde 331 mujeres y 84 hombres fueron asesinados por sus parejas. En proporción a su población, es un dato mucho peor en el de España. Si tuviéramos la misma tasa de asesinatos machistas que Alemania, en España habrían muerto 186 mujeres.

Antonia Carrasco, presidenta de GenMad.Antonia Carrasco, presidenta de GenMad.

Ha citado el número de hombres asesinados por sus parejas en Alemania. ¿Cuántos hay en España?

Esos datos se llevan ocultando desde 2006, cuando desaparecieron de las estadísticas oficiales. Nosotros hemos ido recopilando cada caso a través de la prensa. Este año hemos encontrado 29 hombres asesinados por mujeres. De esos 29, unos 20 han muerto a manos de quienes eran sus parejas o exparejas. Viene siendo una cifra parecida en los últimos años.

Tenemos datos oficiales muy exhaustivos sobre la violencia contra la mujer, pero apenas disponemos de información sobre la violencia ejercida en España contra otros miembros de la familia, como ancianos, maridos, hijos o hijas

¿Y qué datos se tienen de los asesinatos de hijos por su padre o madre?

De momento no hay datos, aunque la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, Angeles Carmona, se comprometió a nutrir las bases de datos con esta información. Según las noticias que recopilamos nosotros, Una media de 20 niños y niñas son asesinados la año por sus padres. Creemos que los datos oficiales no contabilizan a los neonatos que mueren arrojados a basureros o abandonados en otras partes. Se desconoce si los han matado los padres, las madres o terceras personas.

¿Y en los otros delitos relacionados, como lesiones graves, amenazas, acoso?

Ahora mismo estamos preparando una queja al CGPJ precisamente por este asunto. Tenemos unos informes muy buenos y muy exhaustivos sobre violencia contra la mujer: sabemos qué tipo de delitos se cometen contra ellas, nacionalidad del agresor y de la víctima, franja de edad… eso está muy bien, pero apenas se hacen informes sobre violencia contra los hijos, las hijas o los hombres.

¿Y en el caso de las parejas homosexuales?

Tampoco se sabe mucho. Ni siquiera de las mujeres que han sido agredidas por sus parejas lesbianas. Solo se trabaja pormenorizadamente un tipo de violencia: la de un hombre contra una mujer. El resto, casi no existe.

Nos parece magnífico que haya informes excelentes de violencia perpetrada de los hombres contra la mujer. Pero deberían existir otros informes igual de excelentes de violencia contra otros miembros de la familia, incluyendo a las familias homosexuales.

En España hay un ‘lobby’ que, aprovechándose de la corrección política, ha logrado censurar cualquier tipo de violencia que no sea la heterosexual de hombres contra mujeres. No visibiliza la violencia contra hombres ni la de parejas homosexuales

¿Por qué en Alemania la ministra de Familia lanza el mensaje de que “ninguna mujer ni ningún hombre están solos” y en España nunca se menciona a los hombres?

Porque en España hay un lobby que, aprovechándose de un clima de corrección política, ha conseguido censurar cualquier tipo de violencia doméstica que no sea heterosexual y perpetrada por un hombre contra una mujer. Este lobby intenta de todas las maneras que no se visibilicen otros tipos de violencia doméstica: las mujeres que matan niños, los gays que matan a sus parejas, las lesbianas que matan a las suyas, las parejas que matan a sus ancianos… Es una situación muy grave, en la que también contribuyen los medios de comunicación y la judicatura.

¿Los medios? ¿Por qué?

Desde el momento en que firmaron el decálogo del tratamiento de la información sobre violencia de género, no hacen distinción ni aplican eximentes: cualquier asesinato de una mujer es considerado inmediatamente violencia machista. Aunque el asesino haya sufrido un brote psicótico, o haya matado bajo los efectos de una droga, los medios siempre califican de “machista” el crimen. Incluso cuando no existen pruebas de que haya habido machismo en esa relación. Por ejemplo: cuando una pareja, sin que se conozca el más mínimo antecedente de machismo, se pelea por dinero y el hombre mata a la mujer, inmediatamente los medios califican ese crimen como “violencia de género”, aunque el machismo no haya tenido nada que ver.

Antes criticaba también a los jueces…

La visión que transmiten los medios acaba permeando en toda la ciudadanía, también en la judicatura. La praxis judicial está siendo contaminada. No aplican con rigor la ley. Cuando les llega una denuncia de malos tratos, la consideran violencia de género inmediatamente, algo que contraviene los términos de la misma Ley contra la Violencia de Género.

Los juzgados contra la violencia de género están colapsados: muchos casos reales de maltrato se ven ahogados por la abundancia de otros conflictos domésticos tomados erróneamente como violencia de género

¿Cómo la contraviene?

La LVG especifica que hay machismo cuando el hombre ha mostrado actitudes de menosprecio, abuso o vejación hacia la mujer. Requiere cierta repetición de actos muy concretos. Sin embargo, muchos jueces entienden que ha habido machismo si un día hubo un conflicto puntual en la pareja que terminó en denuncia. Pero realmente, en un caso como este, deberíamos hablar de ‘violencia doméstica’, sin el agravante de género, porque no cumple los requisitos que establece la LVG. Lo que a corto plazo es una injusticia contra los hombres, a medio y largo plazo también perjudica a las propias mujeres maltratadas.

¿Por qué?

Porque está colapsando los juzgados de violencia de género. Muchos casos reales de mujeres que han sufrido maltrato por sus parejas se ven ahogados por la abundancia de otros conflictos domésticos tomados erróneamente como violencia de género. Esto hay que decirlo claramente. El abuso de las denuncias torticeras, falsas o instrumentales está dañando mucho a las mujeres verdaderamente maltratadas. Y por supuesto a los hombres.

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¿En qué datos se basa para afirmar eso?

Según el CGPJ, en 2015 hubo 129.193 denuncias, de las que 28.870 terminaron en condena. En Alemania, con el doble de población y ocho veces más de asesinatos machistas, se recabaron 91.631 denuncias, casi el 30 por ciento menos que en España.

¿Por qué cree que se abusa de la denuncia de violencia de género?

Porque se usan como herramienta de negociación en un proceso de divorcio o de custodia compartida. Confío en que algún día podemos conocer cuántas denuncias por violencia de género se interponen en medio de un pleito por la custodia de los hijos. Eso otro dato que se oculta. Por otro lado, todavía demasiados policías no están bien formados para distinguir los casos de machismo de otros en donde solo hay un conflicto puntual de pareja. Lo meten todo en el mismo saco. ¿No le parece raro que solo un 20% de las 120.000 denuncias por violencia de género al año termine en condena?

Solo el 20% de las denuncias por violencia de género termina en condena; y los jueces no suelen abrir procedimientos cuando parece evidente que ha habido una denuncia falsa, simplemente archivan el caso

Sin embargo, hay muchas detenciones por este motivo.

Claro, porque eso conviene a las estadísticas de las comisarías. Un alto mando policial me lo confesó personalmente. Antes las comisarías engordaban sus estadísticas apostando agentes en las estaciones de metro para detener a todo aquel que tuviera pinta de extranjero. Y si no tenía los papeles en regla, se lo llevaban. Desde que las ONGs denunciaron el hecho, las comisarías cambiaron de método para engordar las estadísticas, y pasaron a las detenciones por las denuncias de malos tratos. Lo cual les resulta mucho más beneficioso.

¿Por qué?

Muy sencillo: porque detener a un hombre por violencia de género, aunque luego se demuestre que no ha hecho nada malo, es políticamente mucho más correcto que apresarlo porque es un inmigrante ilegal.

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La Fiscalía General del Estado asegura que el número de denuncias falsas es bajísimo.

Ese es otro error. Es cierto que son muy bajas las condenas por denuncias falsas. Lo que ocurre es que la inmensa de las denuncias falsas ni siquiera llegan a investigarse. Es decir, cuando un hombre, ante la acusación de violencia de género, ofrece pruebas incontrovertibles de que no ha agredido a su mujer, los jueces no suelen deducir testimonio a la denunciante por simulación de delito y denuncia falsa. Simplemente archivan el caso y se acabó. Denunciar por violencia de género sale gratis, y no es lo único que sale gratis.

¿Qué otras cosas hay gratuitas?

El divorcio, por ejemplo. Cuando una mujer que está en proceso de separación denuncia a su marido por machismo, su divorcio pasa de ser ‘express’ a ser supersónico, porque se tramita a través de los juzgados de violencia de género. Y a la mujer le sale gratis. Al hombre no. En España hay mucha picaresca.

Los políticos escupieron al cielo en 2004 suprimiendo la presunción de inocencia y ahora les cae encima.

¿No tienen los abogados parte de la culpa por tantas denuncias?

Desde luego. Para los abogados, sale más rentable un divorcio con muchas denuncias mutuas que otro por mutuo acuerdo. No hay que olvidar, además, a los Colegios de Abogados. Cuantas más casos de oficio les llegan, más presupuesto reciben del Estado.

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¿Dónde queda la presunción de inocencia?

Precisamente eso me pregunto yo. Ahora los políticos reclaman presunción de inocencia para ellos a raíz de la muerte de Rita Barberá. Pero olvidan que todos ellos, por unanimidad, aprobaron el 28 de diciembre de 2004 una ley que suprimía la presunción de inocencia para la mitad de la población. Escupieron al cielo y ahora les cae encima. No entiendo de qué se extrañan.

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