Creo que ya ha llegado la hora de replantearnos qué está pasando en nuestro país en lo que a políticas de género concierne

Creo que ya ha llegado la hora de replantearnos qué está pasando en nuestro país en lo que a políticas de género concierne.
Cada día asistimos impasibles a una nueva barbarie: una mujer que se suicida porque ningún medio de protección consigue que su maltratador deje de hostigarla (y tampoco funcionaron las medidas restaurativas ni para él ni para ella); un hombre que también se suicida porque no puede más con las múltiples denuncias de su ex mujer con el único objeto de impedir que pueda estar con sus hijos; una mujer que ha decidido hacerse fuerte ante el acoso de su ex pareja y no denunciarle, ya que no cree en la justicia; un hombre que se quema a lo bonzo a las puertas de los juzgados de Violencia de Género, desesperado, de nuevo, por la cantidad de denuncias que le ha puesto su ex pareja; un hombre que ha sido rociado con ácido quien ha tenido que llegar a esta situación para reconocer que es un hombre maltratado.
Es posible que nuestros gobernantes no tengan la capacidad de sentarse a pensar, reconocer que hay algo que no solamente no está funcionando, sino que está creando una crispación social nunca vista en España y unos efectos secundarios terribles? No se dan cuenta nuestros gobernantes que las políticas de género sólo están llevando a las personas violentas a generar más violencia? Y, curiosamente, sólo una parte de la población, con el amparo de ciertas leyes discriminatorias junto con la mala praxis que de ellas se hace.
Os dejo la reflexión.
En los últimos días varias madres han asesinado a sus hijos. También habrá padres que los asesinen. Eso sí, en menor medida que ellas. Pero seguirá la agenda de género criminalizando por un lado, y ocultando por el otro.
Así se consigue reducir en la medida de lo posible, la violencia? A la vista de los hechos está que no.
Lo dejo aquí. Espero que sirva de reflexión para quienes deben hacerlo, ya que en sus manos está cambiar este despropósito.
Antonia Carrasco
Presidenta Asociación Genmad

«La cara se me desprendía y ella me decía: ‘Ahora ya estás guapo para tus amigas’»

José Antonio Romao, en su domicilio de Archena, donde se restablece de las gravísimas lesiones que presuntamente le causó su mujer. / MARTÍNEZ BUESO

«Me da mucha vergüenza decir que soy un hombre maltratado», afirma el vecino de Archena a quien su mujer quemó supuestamente con un líquido corrosivo, causándole graves lesiones

Ricardo Fernández
RICARDO FERNÁNDEZ Archena

Asegura que Deijanira siempre fue una mujer celosa. Que en un principio ocultaba ese sentimiento tras un falso sentido del humor. «Te ha gustado esa chica, ¿no es verdad? Pues lleva cuidado con lo que te vaya a gustar y lo que no», explica que le advertía con una de esas medias sonrisas que casi siempre inquietan más que un gesto desabrido. «Hace dos años la situación se agravó. Curiosamente, desde que dejé el transporte internacional y pasaba más tiempo en casa. Y eso que solo salía un rato los domingos por la mañana a tomarme una cerveza y dar un paseo».

José Antonio entiende que fueron las dificultades económicas las que acabaron minando la relación. «Cuando hay problemas de perras, al final todo se complica». De manera que la confianza y la complicidad, si alguna vez existieron, se acabaron quedando por el camino. Él le planteó que quería separarse y sostiene que si no llegó a hacerlo fue porque las cuentas no salían. «No se podían mantener dos casas con mi sueldo. Luego ella empezó a trabajar en una cooperativa y empecé a pensar que un día cada uno podría hacer su vida, que podríamos separarnos de forma civilizada, razonable. Yo no quería problemas, porque ya la vida es demasiado complicada sin necesidad de complicársela a conciencia. Le dije que no se preocupara, que se quedaría con la casa y con todo lo que le correspondiera», recuerda.

Ahora, volviendo la vista atrás, José Antonio piensa que el temor a verse abandonada pudo convertir esos celos incipientes en una auténtica celotipia. En algo de apariencia patológica. «Me llamaba continuamente para ver dónde estaba. Y si íbamos al supermercado y yo le dirigía la palabra a una mujer, aunque fuera para decir que las lechugas estaban caras, o lo que fuera, me gritaba: «Ya te acostaste con ella, ¿verdad?».

Una trabajadora de la Cruz Roja le ofreció un manual para hombres maltratados y una amiga le dio una relación de pisos de alquiler económicos; el ataque se desencadenó apenas unas horas después de que Deijanira encontrara los papeles en el coche

La primera vez que le golpeó, asegura, fue el pasado febrero, después de que una conocida le enviara un mensaje de ‘whatsApp’ para lamentar que no pudiera acompañar al grupo de amigos a una recogida solidaria de alimentos. «Como ella me revisaba el móvil todos los días, en vez de poner el nombre de esa chica puse el de ‘Mario Panadero’. Pero cuando leyó el mensaje vio que no era propio de un hombre y tuvimos una discusión muy fuerte. Yo no tenía amante, pero ella estaba convencida de lo contrario. Luego me quedé durmiendo en el sofá y me desperté cuando empezó a golpearme con un palo y a darme puñetazos. Esa noche me amenazó con un cuchillo y unas tijeras».

«Creían que estaba en riesgo»

«Se le dio la vuelta a la cabeza», explica este camionero portugués de forma gráfica. Dice que la mujer no aceptaba la separación, después de catorce años de matrimonio, y que su comportamiento obsesivo empeoraba por días. Hasta el extremo, en apariencia, de telefonear a las amigas de José Antonio para acusarlas de estar manteniendo relaciones sexuales con él o de ir contando por Archena que su marido tenía amantes.

«Mis amigos -relata- estaban muy preocupados. Me decían que estaba en peligro, que me estaba preparando algo. Pero yo lo negaba. Pensaba que después de catorce años juntos no podía ser capaz de hacerme daño, aunque lo cierto es que ya no estaba muy seguro desde la noche en que me pegó con el palo».

A mediados de abril, ante el cariz que estaba tomando el asunto, una trabajadora de la Cruz Roja le entregó un manual dirigido a hombres maltratados que necesitaban pedir ayuda. Y otra amiga le anotó en un papel la dirección y los teléfonos de varios pisos de alquiler económicos.

«Los dejé en el coche, pero ella los encontró y tuvimos otra discusión muy fuerte. A medianoche me insistió: ‘¿Entonces qué vas a hacer? Siempre estás diciendo que te quieres ir’. Y le respondí que era absurdo seguir así, cuando estábamos tan mal. Pero no quería discutir más y le dije que me iba a dormir. ‘Mañana hablamos’, le dije».

«Todo me ardía»

La mujer, apenas unos minutos más tarde, habría hecho otro intento de seguir hablando del asunto. «¿Estás seguro de que eso es lo que quieres hacer con tu vida a los 50 años?», le habría inquirido. Pero José Antonio, asegura, habría esquivado la pregunta. «Luego me quedé durmiendo».

Afirma que no sabe cuánto tiempo había transcurrido cuando sintió por la cabeza y el rostro «un calor ardiente y un líquido viscoso». Se incorporó de golpe y, alarmado, preguntó: «¿Qué me echaste? ¿Qué es este líquido?».

Trató de alcanzar el aseo para echarse agua por encima, pero presuntamente ella se lo impidió. «Se puso en medio, mientras me decía: ‘¡Ahora ya estás guapo para todos tus amigos y amigas’. Empecé a no ver nada. La cara me quemaba, la piel se desprendía y sangraba».

Trató de descender la escalera del dúplex y salir a la calle, pero habría vuelto a encontrarse con la oposición de la mujer. «Quiso empujarme por las escaleras y comenzó a darme puñetazos. Yo no tenía fuerzas, no podía defenderme. Solo podía cogerla por los brazos, porque estaba convencido de que quería matarme. Entonces comencé a gritar pidiendo ayuda. Grité mucho, mucho, mucho. Quería abrir la puerta de la calle, pero no me dejaba. Y cuando llegó un vecino, empezó a decirle: ‘No pasa nada, es solo que está borracho y drogado. Pero no hay ningún problema’».

Deijanira solo se habría apartado de la puerta y le habría franqueado el paso cuando apareció la Guardia Civil. «Cuando salí por la puerta vi reflejado en sus rostros el horror por lo que me había pasado». Una ambulancia lo trasladó al hospital de La Arrixaca, donde ingresó en la UCI. «Las primeras 24 horas fueron críticas, porque creían que podía llegar a morir», afirma ahora, un mes después de la agresión, mientras se recupera de las muchas lesiones y secuelas que le quedan.

«Por el ojo izquierdo apenas veo y he perdido el oído izquierdo, ya que el líquido corrosivo me perforó el tímpano. Además, me han tenido que trasplantar piel de una de las piernas para recomponerme el cuello y el cuero cabelludo», enumera, sin dejar de secarse las lágrimas de los ojos, no se sabe bien si por efecto de la luz, que ahora no soporta, o porque es incapaz de contener la emoción.

«Temo una trampa»

Con Deijanira en prisión desde aquel momento, el camionero portugués solo aspira a que no vuelva a cruzarse en su vida. «Que pague lo que tenga que pagar. Yo no puedo perdonar a alguien que me ha hecho tanto daño, que me ha intentado matar. Solo quiero que cada uno siga su vida, aunque estoy convencido de que cuando salga volverá a por mí, para seguir haciéndome daño, porque es muy rencorosa y vengativa».

Su mayor temor es ese: «Que trate de ponerme una trampa. Ya ha querido señalarme como culpable, como maltratador, y cuando me echó el líquido me advirtió de que la Guardia Civil siempre la creería a ella. ¿Si me siento un hombre maltratado? Me da mucha vergüenza decir que lo soy».

Fuente: http://www.laverdad.es/murcia/cara-desprendia-decia-20180617005801-ntvo.html

2 thoughts on “Creo que ya ha llegado la hora de replantearnos qué está pasando en nuestro país en lo que a políticas de género concierne

  1. La perversidad de las leyes de género

    Todo aquel que osa defenderse es tratado de maltratador, machista y cosas mucho peores,jamás la violencia,ni física ni psicológica está justificada,y no solo contra las mujeres,sino contra todas las personas indistintamente de su sexo y su género es decir sean heterosexuales gays lesbianas intergenero etcétera, todas las personas,y en concreto para España, las leyes se tienen que adaptar a la realidad de cada país Y el derecho a defensa no es mas que el derecho a hablar para decir que todas las personas sean tratadas con igualdad ante la ley, juzgadas en los mismos tribunales con las mismas garantías y derechos constitucionales, indistintamente si son hombres mujeres blancos negros amarillos altos o bajos.
    La igualdad es misma pena por el mismo delito,idéntico “valor”genérico en la Ley, es decir, lo que dice la Constitución en sus derechos humanos fundamentales, que no puede prevalecer ningún tipo de discriminación por sexo raza o religión, orientación sexual lo cual incluye el derecho a la heterosexualidad o a cualquier otra circunstancia personal,indistintamente si somos hombres,mujeres blancos negros o amarillos.Cada caso, cada delito representa a un individuo.Cuando un negro cómete un delito las demás personas de su mismo color de piel no son responsables de ese delito.Cuando un hombre heterosexual cómete un delito los demás hombres heterosexuales no son responsables de ese delito.
    Un país que persigue, discrimina y viola derechos humanos fundamentales a personas por su sexo y por su orientación sexual es inadmisible en pleno siglo 21y muchísimo más grave en un país supuestamente democrático y de derecho como España.
    La obligación de un Estado no es garantizar que no haya ni un solo asesinato ni un solo delito, pues ello resultaría imposible ya que parte de reacciones individuales.En el caso de la Ley de género habría que meter a todos los hombres heterosexuales en prisión, a casi la mitad de la población,así se podría garantizar que el colectivo que pretendemos evitar que cometa delitos lo haga. realmente en España ya todos los hombres heterosexuales estamos en una especie de libertad condicional que cualquier mujer sin escrúpulos podrá convertir en prisión,a su antojo obteniendo múltiples ventajas.Cualquier mujer en España puede meter en prisión a cualquier hombre sin necesitar de prueba ni demostración y en el mejor de los casos acusado de violencia psicológica,lo cual es un universo infinito contra contra cualquier hombre.
    Un estado lógicamente no puede encerrar en prisión a la mitad de la población española, por mucha psicosis y odio que se vierta contra esta mitad.
    La obligación de un Estado es velar porque se le respeten los mismos derechos constitucionales e igualdad ante la ley a todas las personas ya sean mujeres hombres blancos intergenero gays lesbianas o amarillos.
    Esto es la diferencia entre un estado de derecho y una inquisición contra un colectivo.Un estado que lucha contra la violencia, sin inventos perversos cómo violencia de género, violencia machista terrorismo machista, ya que este odio y psicosis solo se dirige contra una parte de la población
    Por mucho dinero que sustente una perversidadnuestros políticos tendrán que abrir los ojos antes de cometer el mayor genocidio.
    No salvará decir que solo se ponían de parte de las víctimas. De parte de las víctimas estamos todos, pero sean mujeres hombres blancos negros
    Cuando un Estado de Derecho se convierte en una inquisición no existen las denuncias falsas.

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