Empoderamiento y reflexión.

Este vídeo refleja la inquina que algunas mujeres sienten hacia hombres y resto de mujeres que no sentimos ningún odio hacia ellos. Estoy de acuerdo en que las personas, hombres y mujeres, que agreden sistemáticamente a sus parejas o hijos deben ser denunciadas y condenadas. Y, en la medida de lo posible, rehabilitadas.

Dicho esto, creo que este vídeo incita al odio a los hombres en general, a las mujeres que no pensamos como ella (Anna Martín Granada, animalista, podemita y feminista radical) y, lo más grave, incita a asesinar a los maltratadores. Este vídeo debería ser llevado ante la fiscalía.
Esta es una de las consecuencias de haber aprobado la LICVG que, como las cifras demuestran, no ha evitado asesinatos de mujeres pero, sin embargo, ha generado mucho daño. Daño a mujeres que, por mucha campaña institucional contra el maltrato que se haya hecho, no se han visto ni protegidas ni amparadas por la ley. Que, encima de haber sufrido en su psique y en sus carnes la brutalidad de un animal, no han conseguido, ni se les ha ayudado debidamente para conseguirlo, pasar página. Daño a hombres inocentes que han sido criminalizados a través de denuncias falsas (o instrumentales o infundadas), que les han arrebatado su dignidad, que los han metido en el saco de los verdaderos desalmados, que los han dejado en la ruina económica a base de denuncias, desahucio exprés, pago de hipoteca, pensiones imposibles de afrontar…

Este vídeo es la máxima expresión del “empoderamiento” de la mujer. Así, no. Así no se empodera a nadie. Así lo único que se ha conseguido es que se despierte el “odio histórico” de mujer a hombre, el ansia de venganza por “no se sabe qué”, el ansia de poder “porque yo lo valgo” y la mentira. Este último punto es el que más se está utilizando: nos están matando (0.00025% de mujeres asesinadas sobre el total de mujeres en España. Media desde 2004, 59 mujeres/año), que las denuncias falsas no existen: 0,01%, que el hombre lleva la violencia en su ADN (declaraciones de la alcaldesa de Madrid), que en España hay al menos 2.000.000 de mujeres maltratadas (las famosas macroencuestas telefónicas), la brecha salarial (mínima y denunciable ante los juzgados, pero no hay denuncias) …
El feminismo radical, con el beneplácito y la subvención de los sucesivos gobiernos del PSOE y PP, ha conseguido que las mujeres españolas, a través de las sucesivas campañas de victimización y promoción del *odio* a los hombres, tengan a su disposición herramientas para *vengarse*, *empoderarse* y *mentir* impunemente.

Creo que políticos, periodistas, policías, abogados, servicios sociales (centros de la mujer), jueces y fiscales deberían reflexionar. Deberían trabajar para hacer las cosas bien. Deberían pensar menos en los “por si acaso”, “lo políticamente correcto”, “los prejuicios”, “la perspectiva de género”, “los votos”, “el fomento de la batalla judicial” y más en crear un modelo de mediación, conciliación y reeducación que evite en la medida de lo posible este enfrentamiento encarnizado entre hombres y mujeres. Insisto en que miremos hacia los países europeos que ya lo tienen implantado. Que funciona. Que ahorra cantidades ingentes de dinero público y privado. Pero que, sobre todo, evita mucho sufrimiento innecesario a hombres, mujeres y niños. Se trata del modelo *_Cochem-Zell_. En este artículo podréis leer en qué consiste http://www.genmad.com/754-2/

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