Testimonio de Patry.

 

Ya tenemos el primer testimonio.

Nos cuenta su historia Patry.

Cuando conocí a mi ex pareja me pareció una persona muy maja, en este caso un chico. Y hago hincapié en un chico, porque aunque hoy sea el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, estoy en contra de todo tipo de la misma, y me parece repulsiva toda: física, psicológica, sexual, económica, verbal, negligencia, religiosa, cultural, bullying, administrativa, judicial…

Bueno, regreso a la historia… Cuando le conocí, y no digo su nombre, no por miedo, si ni porque ya es alguien que no merece la pena ni ser nombrado, porque ya no es nadie en mi vida, porque no vale nada para mi y porque no merece la pena darle publicidad y sus 15 minutos de gloria; Porque yo ya no soy una víctima aunque la sociedad está empeñada en victimizarme constantemente, soy una superviviente, porque conseguí salir de aquel infierno, el mismo por el que pasan cientos y miles de mujeres, de hombres, de niños y niñas, de homosexuales, bisexuales, lesbianas, transexuales, intersexuales… y, sobre todo porque sigo viva.

Es cierto que sigo teniendo secuelas, que aún tengo miedo en ocasiones, que ya no confío en las personas de la misma manera que antes. Que querer no es tan sencillo, ni quererme a mi, ni querer a los demás.

Pero estoy harta… estoy cansada de que me digan eso de ¿cómo alguien tan inteligente como tú ha llegado a pasar por eso? Como si caer en las garras de esos depredadores fuese cuestión de tener un determinado nivel cultural, social y económico. ¡¡¡Sorpresa!!!  No lo es. Nadie estamos a salvo de seres que, posiblemente,  tengan trastornos muy graves, de esos que no se tratan fácilmente como la ansiedad o la depresión, pues son más bien psicopatías y sociopatías.

Recuerdo que al principio mi relación era como la de cualquier otra persona, yo era feliz, me sentía querida, me trataba como a una princesa…. siempre hacía malabarismos para hacerme sonreír y yo… yo bajé la guardia… ¡¡¡maldito el momento en que lo hice!!! Entonces comenzó a alejarme de mis amigos y mi familia poco a poco metiéndose en mi cabeza… anulándome como persona, cogiendo todos mis complejos, todo aquello que me hacía daño y poniéndolo en boca de las personas de mi entorno y prometiéndome que él jamás me dejaría sola, que nunca me haría daño, y que el me quería con todos esos defectos, porque, efectivamente, los tenía, y él me los hacía ver  magnificados hasta el punto de dejar de ser.

Y ahí empezó mi terror. Ya no tenía en quién apoyarme y él aprovechaba para decirme cosas tan bonitas como que yo no valía nada, que daba asco, que nadie me iba a querer si no era él, que tenía que darle las gracias por permitirme vivir porque no era si no un saco de mierda, obligarme a mantener relaciones sexuales, encerrarme en casa bajo llave durante un mes ¡si, has leído bien! un mes entero, 30 días…, y aún no había llegado lo peor….

Todavía recuerdo la primera vez que me puso la mano encima como si fuese ayer…. Me enfadé porque delante mío se puso a coquetear con otra chica con la que, por supuesto, tuvo relaciones sexuales. Cogí la puerta y me fuí andando a casa….¿Cómo se me ocurriría semejante barbaridad? Dejarle así en ridículo delante de sus amigos. Yo tenía la obligación (si, la OBLIGACIÓN) de bajar la cabeza y aguantar hasta que él quisiese irse (a todo esto el dinero lo ganaba yo, todo, pero no veía nada).

Mientras yo iba caminando hacia casa él cogió el coche y al rato (30 ó 40 minutos me alcanzó), no dudo que consiguió primero su cometido pero ni me importa, ni viene al caso. En ese momento me cogió por la espalda, con su brazo me agarró del cuello y comenzó a apretar hasta que me hizo perder el conocimiento y caí al suelo.

A partir de ahí golpes, empujones, puñetazos, muelas rotas, esguinces, moratones, violaciones… el pan nuestro de cada día… Hasta que por fin terminó gracias a que comenzó con otra chica y me dejó a mi. No se si ella esté pasando por lo mismo, su historia es muy distinta ya que no sólo no la ha separado de su familia y amigos si no que él se relaciona con ellos. Espero que no.

Hoy, más de 7 años después del final,  sigo teniendo pesadillas, sigo descubriendo que esas palabras que me decía aparecen en mi cabeza una y otra vez. He descubierto que he repetido patrón, pero también se que no todos los hombres son iguales. Son pocos los cobardes y desgraciados que no se atreven a tratar a la mujer de igual y nos destrozan la vida. Porque eso es lo que hacen, destrozarnos la vida, machacarnos hasta niveles insospechados. Y los políticos, la Administración NO HACE NADA.

De nada nos sirven 426€ de ayuda, porque pasar de depender de una persona a depender del Estado no va a ayudarnos a salir adelante… Esos 426€ por denuncia, en muchos casos favorecen las denuncias falsas, que si, las hay, porque, lamentablemente, la crisis económica es terrible y, si tienes que salir adelante, es triste, pero eso no es razón para destrozar la vida a una persona para conseguir una ayuda económica. A nosotras no nos gusta que nos machaquen, no nos venguemos, no seamos iguales que nuestros maltratadores.

Yo prefiero que a quienes se dedican a amenazarnos a las mujeres que pasamos por esto, a llamarnos locas, a destrozarnos aún más a sabiendas de lo que pasamos, a los que de verdad nos machacan hasta límites insospechados les metan en un psiquiátrico y posteriormente en la prisión.

Que el Estado se ocupe que haya más empresas con ética que, al igual que hacen con las personas con Diversidad Funcional, a quienes durante un tiempo más o menos largo no hemos podido trabajar por esta situación tan terrible, nos ayuden con una bolsa de empleo para valernos por nosotras mismas, aquí o en otro país. Porque es tiempo de que empecemos de cero,y todos los que hemos sido vilipendiados, destrozados, machacados, destruidos… de esta forma merecemos vivir, merecemos poder salir adelante, porque lo que nos ha ocurrido no ha sido culpa nuestra, y, no obstante, hemos tenido que sufrirlo como sea.

Ojalá algún día se erradique esta violencia. Hoy pedimos por la violencia contra la mujer y las niñas específicamente, pero hay que pedir también por el resto, por todas las personas que por su condición sexual la sufren, o por ser hombres. Yo no quiero que nadie, nunca más tenga que pasar ni una milésima parte de lo que yo, por desgracia, he vivido.

Pero recordad, por suerte, no somos víctimas, somos supervivientes, seguimos vivas y tenemos la oportunidad, mejor o peor, de salir adelante y empezar una nueva vida desde cero. Toca reinventarse.

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